TRABAJOS CIENTIFICOS
Plantas medicinales, aromáticas y tintóreas.

Existe una importante influencia para el contenido de principios activos en plantas medicinales; incluso la hora en que se realiza la cosecha es determinante.

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LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA DE PLANTAS MEDICINALES EN CUBA
GARANTÍA DE CALIDAD EN LA PRODUCCIÓN DE FITOFÁRMACOS


DRA. LÉRIDA L. ACOSTA DE LA LUZ
Ingeniero Agrónomo, Especialista en Plantas Medicinales - La Habana, Cuba - 2006


1.- CULTIVO Y COSECHA

INTRODUCCION

El interés por la medicina tradicional, que incluye terapias con medicación basada en hierbas y otras sin medicación como es el caso de la acupuntura, terapias manuales, etc., se ha incrementado considerablemente, por lo que se ha tomado la decisión de ocuparse de las formas tradicionales de medicina y explorar las posibilidades de utilizarlas en la atención primaria de salud. En los últimos años ha habido un notable crecimiento en particular por los fitomedicamentos, lo que no se limita solamente a los países en desarrollo y consecuentemente los mercados nacionales e internacionales, las autoridades sanitarias y la opinión pública se han interesado por la inocuidad y la calidad de estos medicamentos.

La inocuidad y la calidad de las materias primas y de los productos terminados de plantas medicinales va a depender de factores tales como el medio donde se desarrollen, el que le puede proporcionar una contaminación accidental, o sea, la inclusión de impurezas de naturaleza química o microbiológica o de materias extrañas, sobre todo en la recolección de poblaciones silvestres, pues las plantas medicinales recolectadas en estos sitios pueden estar contaminadas con otras especies o partes de plantas debido a la incorrecta identificación.

Asimismo dicha contaminación pudiera ocurrir en el cultivo, procesamiento poscosecha y además en el envasado y almacenamiento, tanto en la materia prima como en el producto durante el proceso de producción, toma de muestras, envasado, almacenamiento y transportación o también se puede ocasionar la adulteración intencional; por tanto son muchos los agentes microbiológicos o químicos que la pueden contaminar durante cualquiera de las etapas de la producción y comprometer su inocuidad y calidad.

Como solución a estos problemas y además como forma de asegurar un suministro continuo, asequible y sostenible de materia vegetales medicinales de buena calidad son necesarias determinadas medidas como son las Buenas Prácticas Agrícolas y de Recolección en medio silvestre (BPAR). En los últimos años se ha reconocido que son importantes instrumentos que aseguran la inocuidad y la calidad de las drogas vegetales; como en el caso de las plantas medicinales el control de la calidad en el cultivo y la recolección suelen ser más complejos que para otras plantas, esto ha dado motivo a que se estén elaborando directrices relacionadas con las plantas medicinales y más importante aún, con el aseguramiento de la calidad de la producción de los fitomedicamentos (1).

En la Reunión Consultiva de la OMS sobre Buenas Prácticas Agrícolas y de Recolección de Plantas Medicinales, Ginebra, 2003, se estableció que con estas medidas se busca proporcionar orientación técnica general sobre la obtención de materias vegetales medicinales de adecuada calidad para la producción sostenible de estos medicamentos. Dichas orientaciones o directrices, que requieren se ajusten a la situación de cada país, tienen como finalidad establecer para cuando se recolecten las plantas medicinales en la naturaleza, esto se haga sobre una base sostenible mediante métodos que respeten y propicien la conservación satisfactoria de estas plantas y del medio ambiente general y su uso sostenible con vistas al futuro y además incluyen impulsar su cultivo como cosa fundamental y determinadas operaciones poscosecha (1).

Buenas Prácticas de Recolección de Plantas Medicinales.

En la recolección de poblaciones silvestres se debe tener presente que además de que por lo general proporciona un producto de calidad y composición variable debido a las diferencias ambientales y genéticas, se pueden originar otros problemas adicionales, pero de gran importancia, como son los relacionados con la sobreexplotación por la demanda creciente de material vegetal y la explosión demográfica, lo que conlleva a la destrucción masiva de hábitat de gran riqueza como los bosques tropicales, los humedales, los ecosistemas mediterráneos y ciertas partes de las zonas áridas y a la consecuente desaparición o deterioro a un ritmo alarmante de la vegetación natural del mundo, dando lugar a los cambios que desde el punto de vista cultural, social y económico están experimentando muchas sociedades que han vivido en contacto directo con la naturaleza utilizando sus productos para cubrir sus necesidades.

A causa de ello es que en la estrategia general y en los métodos básicos de recolección de plantas en el medio silvestre, a pequeña y gran escala, en función de la especie y de las partes de la planta utilizada (raíces, hojas, frutos, flores, etc.), se deben establecer niveles de explotación sostenibles para garantizar la supervivencia a largo plazo de las poblaciones silvestres y de sus hábitats.

Para poder utilizar y conservar eficazmente las plantas medicinales hay que comenzar con su correcta identificación, por lo que los responsables de la recolección deben haber recibido alguna capacitación que les permita responsabilizarse con las diversas tareas del proceso de recolección, así como también conocimientos suficientes de botánica que les permitan reconocer las plantas medicinales por su nombre común y de ser posible, por su nombre científico, determinar su distribución, evaluar la densidad de población y abundancia de la especie de interés en los lugares de recolección, evitando recolectar las que sean escasas o poco comunes, para no poner en mayor peligro la supervivencia de plantas autóctonas que en el presente son ya incapaces de abastecer el creciente mercado de productos fitomedicinales.

Otro aspecto que hay que considerar en cuanto a la inocuidad del material vegetal es que no se deben recolectar plantas medicinales en o cerca de zonas en las que se usen o se encuentren concentraciones altas de plaguicidas u otros posibles contaminantes, escombros de explotaciones mineras, vertederos y plantas industriales que puedan producir emisiones tóxicas, tampoco en los bordes de las carreteras, zanjas de drenaje, zonas de pastoreo activo y en sus inmediaciones con el fin de evitar la contaminación microbiana procedente de los residuos de los animales.

Tras la recolección el material vegetal puede someterse a un procesado preliminar adecuado, que puede consistir en la eliminación de materias y contaminantes no deseables, lavado para eliminar el exceso de tierra, selección y corte.

Para analizar los aspectos que aseguran la calidad e inocuidad de las plantas medicinales se debe partir de las siguientes consideraciones:

  • Las Buenas Prácticas Agrícolas
  • Los Principios Básicos del Manejo Poscosecha
  • Control y Normación de la Calidad.

Buenas Prácticas Agrícolas.

Se requiere que los agricultores y productores posean suficientes conocimientos sobre la planta medicinal que se va a cultivar y las diversas etapas de su producción: conocer su identidad botánica, características de su cultivo y necesidades de suelo, tecnología de cultivo, las correctas labores agrícolas y también aspectos relacionados con la cosecha.

Cultivo

Siempre que sea posible se deben cultivar las plantas medicinales como fuente de suministro, es la mejor manera de procurarse el material vegetal que se necesita con fines medicinales, aplicando principios agronómicos adecuados, seleccionados en función de su idoneidad para el medio y la labranza adaptarla al crecimiento de las plantas y a otras condiciones como son las climáticas (suelo, luz, temperatura, precipitaciones).

En el caso de las plantas medicinales se deben establecer Sistemas de Producción Orgánico, Sistemas integrados agroecológicos que tienen en mayor o menor grado un carácter de producción orgánica, sin estar aún sometido a certificación, cuyo soporte fundamental está constituído por los siguientes factores:

  • mantenimiento y conservación de la fertilidad del suelo a través de un programa de medidas antierosivas y de laboreo del suelo; producción y utilización de abonos orgánicos, incluyendo abonos verdes y de cobertura.
  • el manejo de las tecnologías para la explotación del cultivo adecuado a las distintas condiciones agroclimáticas locales y a la época del año.
  • el manejo del cultivo para contrarrestar el efecto de las plagas y enfermedades.

Con relación al medio donde se va a establecer el cultivo, hay que tener presente que la calidad de las materias vegetales también puede cambiar en función del emplazamiento, debido esencialmente a la influencia del suelo y el clima, que pueden manifestarse en el aspecto morfológico de las plantas o en variaciones de la composición química, pues la biosíntesis de los componentes puede verse afectada debido a variables ecológicas y geográficas.

Referente al suelo, constituye uno de los recursos naturales más valiosos, el enfoque agroecológico implica una forma diferente de conceptualizarlo, pues es visto no solo como el soporte mecánico para las plantas, sino como el factor de producción más importante para ella y como a la vez es el más influenciado por el hombre y también por las condiciones climáticas, requiere de un manejo eficiente para lograr una agricultura sostenible; en tal sentido resulta importante conocer sus características y propiedades, conjuntamente con el dominio de algunos principios básicos que rigen el comportamiento de las plantas que vamos a cultivar para optimizar el uso de prácticas apropiadas.

El suelo, debe contener las concentraciones adecuadas de nutrientes, materia orgánica y otros elementos que garanticen el óptimo crecimiento y calidad de la planta medicinal. A menudo para alcanzar un rendimiento alto es indispensable aplicar fertilizantes, en la práctica agroecológica se usan abonos orgánicos incorporados al suelo durante el proceso de preparación; con esta práctica se logra no solamente el mantenimiento de la fertilidad del suelo, sino también obtener plantas sanas.

Es el caso del estiércol animal bien descompuesto, el compost, que lo puede producir el agricultor aprovechando los residuos de cosecha, desechos domésticos, excrementos de animales, los que al descomponerse forman un material orgánico de excelente calidad y otros residuos orgánicos también disponibles localmente. Asimismo el humus de lombriz, o sea, el empleo de la lombriz de tierra para la transformación de los residuos orgánicos y su incorporación al suelo como abono orgánico, es una práctica que permite intensificar la vida del suelo por la abundante flora microbiana que contiene.

Respecto a la labranza del suelo se deben aplicar las técnicas de la agricultura de conservación, que incluye los sistemas de labranza mínimo, cuya finalidad es hacer más eficiente el uso de los recursos edáficos, hídricos y biológicos disponibles en combinación con los recursos externos; propiciar la conservación medioambiental y mejorar y hacer más sostenible la producción agrícola.

Con el laboreo mínimo no se invierte el prisma de tierra, solamente se afloja el suelo mediante aradura superficial, las partículas finas no quedan expuestas a la superficie, hay mayor penetración del agua y del aire a través de la capa arable, no se utilizan arados de discos o de vertedera sino arados de cincel y el tiller como elemento mullidor y complemento de esta tecnología, de igual modo se elimina el uso excesivo de maquinaria pesada con el considerable despliegue energético constituyendo una alternativa para el desarrollo sostenible.

Asimismo emplear aquellas técnicas que contribuyan a incrementar el contenido de materia orgánica, la conservación de la humedad del suelo y estabilización de su temperatura, lo que puede disminuir las necesidades de agua por los cultivos, la reducción de la erosión al mantenerlo cubierto, a la par que incrementa la incorporación de materia orgánica y de nutrientes a medida que se descompone en el tiempo, además de ejercer un control efectivo sobre las malezas como son la utilización de coberturas muertas o vivas: el mulcheo (del inglés "mulching" que significa cobertura del suelo) y los cultivos de cobertura, prácticas agrícolas efectivas y económicas que ofrecen grandes beneficios, donde en el caso del mulch, materiales como residuos de cosecha, paja, aserrín, gravilla, malezas, entre otros, son incorporados a la superficie del suelo. En tal sentido se pudieran aprovechar los residuos de la cosecha de Zingiber officinale, pues lo que se usa desde el punto medicinal son los rizomas.

También el empleo de abonos verdes como cultivo de cobertura, o sea, la siembra de plantas herbáceas perennes o anuales, por lo general una leguminosa que favorece el crecimiento de bacterias fijadoras de nitrógeno, que ayuda la conservación del suelo y el agua, ya que protege al suelo de la compactación por las lluvias intensas y contra la erosión y a través de su sistema radical incrementan la porosidad mejorando su estructura y por tanto favorece la infiltración del agua y que además al incorporarse y descomponerse en el suelo forman un excelente material orgánico, a más de suprimir malezas, inhibir nemátodos y proporcionar condiciones para los enemigos naturales, también crea un microclima favorable al regular la temperatura y humedad (menor temperatura y mayor humedad en el suelo). Como ejemplo de especie promisoria en este sentido tenemos el cultivo de Canavalia ensiformis, excelente planta medicinal.

Con relación a las condiciones climatológicas, elementos como la luz (intensidad y duración) y la temperatura influyen grandemente en las plantas medicinales, en sus actividades fisiológicas y bioquímicas, de ahí que muchas especies tengan preferencias para su crecimiento y desarrollo en determinadas épocas del año.

Respecto a la luz, se ha demostrado en algunas especies medicinales que la duración del día, por ejemplo en el género Mentha, el cultivo en condiciones de día largo como ocurre en las regiones subtropicales y templadas, su composición varía con respecto a los que se llevan a cabo en las regiones tropicales donde el día es corto, en el primero hay mayor concentración de mentona en comparación con el mentol.

En cuanto a la intensidad luminosa y su vinculación con las plantas medicinales, se conoce que no todas requieren las mismas condiciones, muchas de ellas, sobre todo las productoras de aceite esencial, tiene gran necesidad de la luz por lo que su cultivo es a plena exposición solar como ocurre por ejemplo con Piper auritum, aunque también Justicia pectoralis que no es productora de aceites esenciales, sino que contiene cumarinas se comprobó que requiere de la luz para que produzca mayores porcentajes de su principio activo, sin embargo otras se desarrollan mejor a media luz, es el caso de Zingiber officinale que necesita de sombra parcial y se cultiva al amparo de otras plantas, por ejemplo de árboles frutales.

La temperatura es otro elemento que influye de manera importante en el desarrollo de una planta, por lo que se debe conocer cual es la ideal para reproducirlas en las condiciones mas parecidas a las de su crecimiento silvestre o a su lugar de origen cuando se trate de plantas que se llevarán a cultivo. Las características biológicas y los requerimientos climatológicos están muy vinculados en el caso de las plantas medicinales, lo que hace que su cultivo requiera de cuidados especiales, por eso es que muchas de las plantas que se necesitan no se pueden reproducir en todas las épocas del año, ni en una misma área.

El uso correcto de las especies según la época del año, permite no solamente optar por mayores rendimientos de material vegetal y fundamentalmente de principios activos, sino además prolongar el período de oferta de material vegetal, del mismo modo, el buen comportamiento de cada planta sembrada en su época reduce o elimina la incidencia de plagas y enfermedades.

En Cuba se han realizado estudios bastante completos sobre determinación de fechas óptimas de siembra en plantas medicinales. Se conoce que cada especie medicinal está adaptada a ciertas fluctuaciones y cada una requiere de determinados rangos de temperatura que le ha permitido su adaptación Así por ejemplo en algunas que por su origen son de regiones templadas, demandan para su germinación, buen desarrollo y adecuado contenido de principios activos temperaturas de alrededor de los 20 C, en nuestro país se les cultiva en los meses de mas bajas temperaturas, noviembre a marzo, cuando también es menor la intensidad luminosa. Esto ocurre por ejemplo en Calendula officinalis (noviembre-diciembre), Matricaria recutita (diciembre), Plantago spp (semilleros finales octubre-inicios noviembre), Mentha piperita (noviembre-diciembre) entre otras.

Sin embargo algunas especies como Curcuma longa y Passiflora incarnata requieren se les cultive en primavera (marzo-abril), en tanto que muchas otras que tienen amplio rango de adaptación se pueden cultivar en cualquier época del año, por lo general su siembra o plantación va a depender de las conveniencias del agricultor como sucede con Aloe vera, Lippia alba, Plecthranthus amboinicus, etc.

Sembrar temprano o tardíamente puede permitir que la planta pase por una etapa vulnerable antes o después que el agente patógeno produzca el inóculo. Respecto a ello, mediante investigaciones se pudo conocer que cuando no se cumple con la fecha de siembra, en estos cultivos si éstas se siembran o se plantan en fechas tardías y el final de su período productivo se alarga hasta que las condiciones climáticas le son favorables a los insectos (mayores temperatura y alta humedad relativa), las dos primeras se ven afectadas por áfidos (Aphis spp.), Plantago spp. por los crisomélidos (Lema confusa y Acalima innuva) y en el caso de M. piperita, estas condiciones favorecen el desarrollo del hongo Rhizotocnia sp. en el cultivo.

Cosecha

Durante la cosecha se debe poner atención a una serie de aspectos como son:

  • cosechar en ausencia de rocío, lluvia y niveles de humedad excepcionalmente altos, en caso de recogerse en condiciones de humedad, el material será transportado de inmediato a una planta de secado bajo techo a fin de acelerar el proceso y evitar los efectos perjudiciales de la humedad que fomentan la fermentación microbiana y el enmohecimiento.
  • evitar que materias extrañas, malezas y plantas tóxicas se mezclen con las materias vegetales medicinales.
  • evitar el contacto directo del material cosechado con la tierra, a fin de reducir al mínimo la carga microbiana, colocarlo en recipientes bien aireados y limpios, como cestos, sacos, remolques u otros y transportarlo de inmediato en condiciones limpias y secas a un punto central desde el que se llevarán lo más rápidamente posible a la planta de procesado con el fin de impedir su degradación por efecto del calor.
  • evitar los daños mecánicos y la compactación de las plantas medicinales cosechadas que perjudicarían la calidad, por lo que no se deben llenar los sacos en exceso, ni apilarlos en altura.
  • mantener los instrumentos de corte limpios y libres de contaminación de tierra y otros materiales, guardarlos en lugar seco, no contaminado y libre del contacto con insectos, roedores y animales domésticos.

Como las plantas medicinales deben cosecharse durante la etapa o períodos óptimos, o sea, en la etapa de máxima concentración de los principios activos, con alto rendimiento de material vegetal, fundamentalmente el mejor momento para cosechar se debe determinar en función de la calidad y la cantidad de los componentes con actividad biológica y no del rendimiento total en materia vegetal, por tanto, el momento de cosecha tiene gran significación y va a depender de la especie y de la parte de la planta que se vaya a utilizar, pues la concentración de los principios activos varía según la etapa de crecimiento y desarrollo de la planta. Existen una serie de factores que lo condicionan como son la edad de la planta, la que generalmente está asociada a su estado de desarrollo y hasta la hora del día, la que está muy relacionada con los factores climáticos.

En algunas especies la edad es la que influye y varia considerablemente de una a otra; de esta manera se pudo verificar en nuestras condiciones que en Aloe vera el inicio de la recolección de sus 5-6 hojas inferiores, es pasado los 24 meses de plantada, que es cuando muestra la necesaria concentración de polisacáridos. Sin embargo en Piper auritum se demostró que los mayores rendimientos de hojas con más de 3% de aceite se encontraron a los 9 meses de edad. En el caso de Plecthranthus amboinicus ocurre que entre los 5-6 meses después de plantada es el momento adecuado para realizar la cosecha, ya que en este período es cuando alcanza los mayores rendimientos con elevado contenido de aceite esencial y de carvacrol, su principal constituyente. Respecto a Stachytharpheta jamaicensis los estudios de dinámica de acumulación confirmaron que a los 6 meses de establecida la plantación, se produjeron los mayores rendimientos de follaje, con óptima concentración de quercetina (0,05%).

En muchas especies el momento de la cosecha está asociado a su estado de madurez, por ejemplo, en el caso de la cosecha de flores o de frutos, la recolección es selectiva, se eligen los que hayan alcanzado su apropiado estado de desarrollo. Así en Calendula officinalis se recogen las flores cuando se presentan los pétalos horizontales, en tanto que en los frutos de Capsicum annuum (variedad picante) se cosechan en etapa de maduración, cuando ocurren cambios de coloración de verde a rojo intenso. Asimismo en las que se cosechan los órganos subterráneos, como Curcuma longa y Zingiber officinale, se recogen de una sola vez, en la etapa en que las plantas comienzan a amarillear por haber alcanzado su maduración.

También en muchas plantas medicinales la hora en que se realiza la cosecha va a ejercer influencia en lo que respecta a los principios activos; en la mayoría de las que contienen aceite esencial, como por ejemplo, Matricaria recutita, se comprobó que en las flores recolectadas en horas de la mañana, cuando las temperaturas estaban entre 21-23 oC tenían mayores concentraciones de aceite esencial y de bisabolol, principal constituyente del aceite, en comparación con las que se recogieron por la tarde, con temperaturas superiores a los 26 oC. Lo mismo sucede con Passiflora incarnata, en la que también se encontraron mayores porcentajes de flavonoides en el material recolectado durante la mañana; sin embargo se plantea que en especies de Digitales sp. productora de glicósidos cardiotónicos, es en horas de la tarde donde se muestran los mayores contenidos de los principios activos en el material cosechado.


 Bibliografía

1.- Organización Mundial de la Salud. Directrices de la OMS sobre buenas prácticas agrícolas y de recolección (BPAR) de plantas medicinales. Organización Mundial de la Salud, Ginebra, 2003.

2.- Lérida Acosta y C. Rodríguez. Plantas Medicinales: Bases para su producción sostenible. Agrinfor, Ministerio de la Agricultura, La Habana, 2006.



   
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